El Test TUG (Timed Up and Go, en español «Levántate y Anda») es un instrumento de evaluación funcional de la movilidad que mide, en segundos, el tiempo que tarda una persona en levantarse de una silla, caminar tres metros en línea recta, girar, regresar y volver a sentarse. Fue descrito por Podsiadlo y Richardson en 1991, como una versión cronometrada del test Get Up and Go original de Mathias y colaboradores (1986), mejorando su utilidad clínica al añadir una medida objetiva de tiempo.
Sirve para valorar de forma rápida el equilibrio, la marcha y el riesgo de caída en el adulto mayor, así como para monitorizar cambios en la movilidad tras un tratamiento, una rehabilitación o la evolución de una enfermedad. Por su sencillez, bajo coste y reproducibilidad, es una de las pruebas de cribado de riesgo de caídas más utilizadas en geriatría y atención primaria. Un tiempo mayor del esperado indica mayor riesgo de caer y peor capacidad funcional.
Cómo se aplica
La prueba se realizará en el entorno habitual de consulta o domicilio, y se recomienda una prueba de ensayo previa para familiarizar a la persona. Se siguen estos pasos con un cronómetro:
- Material necesario: una silla con respaldo y sin brazos (altura estándar) y un cronómetro.
- Marca de tres metros: se delimita en el suelo una línea a 3 metros de la silla.
- Posición inicial: la persona se sienta con la espalda apoyada en el respaldo y los brazos sobre los muslos.
- Aparatos de apoyo: se permite el uso del ayudante de marcha habitual (bastón, andador) si la persona lo requiere.
- Inicio del tiempo: cuando el evaluador dice «ya», cronometra hasta que la persona se levanta, camina hasta la marca, ambos pies la rebasan, gira, regresa y se sienta nuevamente con la espalda apoyada.
- Instrucción a la persona: caminar a su paso habitual seguro y cómodo, sin correr.
Cómo se califica
El test se califica registrando el tiempo en segundos que tarda la persona en completar todo el recorrido. Se toma como válido el tiempo del segundo o tercer intento, una vez la persona se ha familiarizado con la tarea. No se trata de una suma de ítems: el resultado es un único valor de tiempo que se compara con los puntos de corte establecidos. A mayor tiempo, peor rendimiento funcional y mayor riesgo de caída y de dependencia.
Cómo se interpreta
La puntuación se interpreta según el punto de corte habitual en adultos mayores. Un tiempo mayor de 13,5 segundos se asocia con un mayor riesgo de caída, y cifras más elevadas indican peor movilidad:
| Tiempo | Grado de riesgo / resultado | Acción sugerida |
|---|---|---|
| Menos de 10 segundos | Normal / independiente (movilidad conservada) | Vigilancia y refuerzo de actividad física periódica. |
| 10 a 19 segundos | Riesgo moderado de caída | Evaluación de factores de riesgo y programa de ejercicios de equilibrio y fuerza. |
| 20 segundos o más | Riesgo alto de caída | Valoración geriátrica integral y plan de prevención intensivo. |
| Mayor de 13,5 segundos | Asociado a riesgo de caída | Considerar medidas de prevención y supervisión en la marcha. |
Instrumento descargable (PDF)
Descarga la ficha del Test de Levántate y Anda (Timed Get Up & Go) con las instrucciones de aplicación e interpretación, publicada por la Fundación redGDPS en su algoritmo de fragilidad (acceso abierto):
Fuente y referencia
Instrumento original: Podsiadlo D, Richardson S. The timed “Up & Go”: a test of basic functional mobility for frail elderly persons. J Am Geriatr Soc. 1991;39(2):142-148. Basado en Mathias S, Nayak USL, Isaacs B. Balance in elderly patients: the “get-up and go” test. Arch Phys Med Rehabil. 1986;67(6):387-389. Ficha de aplicación tomada del Algoritmo de Fragilidad de la Fundación redGDPS (acceso abierto): Algoritmo de Fragilidad redGDPS.
Esta ficha tiene un propósito exclusivamente educativo e informativo para profesionales de la salud, gerontólogos y público interesado en la economía plateada y la geriatría (Titi). El Test TUG es una herramienta de cribado del equilibrio, la marcha y el riesgo de caída que no sustituye una valoración geriátrica integral ni el juicio clínico del profesional. Su aplicación, registro de tiempos e interpretación deben realizarlas siempre profesionales sanitarios cualificados, complementándola con el resto de la evaluación funcional y la observación clínica.













