La Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (Zarit Burden Interview, ZBI) es el instrumento más utilizado para medir la sobrecarga del cuidador informal, es decir, el grado en que el cuidado de una persona mayor o dependiente afecta a la vida física, emocional, social y económica de quien lo asume. Fue desarrollada por Steven H. Zarit, Karen E. Reever y Julie Bach-Peterson en 1980 y publicada en el artículo “Relatives of the impaired elderly” (The Gerontologist, 1980;20(6):649–655). Es de dominio público y muy difundida en el ámbito geriátrico.
Sirve para detectar y cuantificar la carga que soporta quien cuida de manera no profesional a una persona mayor o dependiente (familiar o allegado). Su uso permite identificar a cuidadores en riesgo de desgaste — físico, emocional o económico— y orientar la activación de redes de apoyo, grupos de respiro o intervenciones específicas. Por eso es una herramienta cláve en geriatría, atención primaria y programas de cuidado, donde “quien cuida también necesita ser cuidado”.
Cómo se aplica
La ZBI es un cuestionario heteroadministrado que se aplica al cuidador informal (familiar o allegado) de una persona mayor o dependiente. Se leen los ítems y el cuidador responde con la frecuencia con que siente la situación descrita. Su aplicación es sencilla:
- Se usa preferentemente la versión completa de 22 ítems, que cubre sobrecarga física, emocional, social y económica; existe una versión abreviada de 7 ítems para un cribado más rápido.
- Las preguntas abarcan la relación del cuidador con el familiar (dependencia, miedo por su futuro), la salud del cuidador y su vida personal, social y económica.
- Cada ítem se responde con una escala de frecuencia de 0 a 4 (0=nunca, 1=raramente, 2=algunas veces, 3=bastantes veces, 4=casi siempre).
- Se responde en 10-20 minutos y puede administrarse en consulta, domicilio o institución; no precisa entrenamiento especializado, aunque su interpretación corresponde al profesional sanitario.
Cómo se califica
Cada ítem se puntúa de 0 a 4 según la frecuencia con que el cuidador siente la situación. El total es la suma de las puntuaciones de todos los ítems. En la versión completa de 22 ítems el rango va de 0 a 88 puntos; en la abreviada de 7 ítems, de 0 a 28 puntos. A mayor puntuación, mayor sobrecarga percibida.
Cómo se interpreta
El resultado se interpreta por puntos de corte. Los más habituales para la versión de 22 ítems son:
| Puntuación | Versión | Interpretación |
|---|---|---|
| < 46 | 22 ítems (0–88) | No sobrecarga. |
| 46–55 | 22 ítems (0–88) | Sobrecarga leve. |
| 56–88 | 22 ítems (0–88) | Sobrecarga intensa. |
| < 20 | 7 ítems (0–28) | Normal / sin sobrecarga. |
El punto de corte más aceptado es 46/47 en la versión de 22 ítems: por encima se considera que existe sobrecarga clínicamente relevante. Una puntuación de sobrecarga leve o intensa es una señal de alerta que recomienda intervenir (apoyo, respiro, formación al cuidador, derivación), no un diagnóstico. La escala valora la carga percibida por el cuidador; la valoración integral y las decisiones corresponde a un profesional sanitario.
Instrumento descargable (PDF)
Descarga la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (22 ítems) con las instrucciones y la parrilla de puntuación, publicada en acceso abierto por la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT):
Fuente y referencia
Referencia original: Zarit SH, Reever KE, Bach-Peterson J. Relatives of the impaired elderly: correlates of feelings of burden. The Gerontologist. 1980;20(6):649–655 (DOI: 10.1093/geront/20.6.649). Instrumento en español tomado de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT): Escala de Zarit (PDF, acceso abierto). La ZBI es de dominio público y es la escala de sobrecarga del cuidador más utilizada en geriatría.
Esta ficha tiene un propósito exclusivamente educativo e informativo para profesionales de la salud, geriatras, cuidadores y público interesado en la economía plateada y la geriatría (Titi). La Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (ZBI) es una herramienta que no sustituye la valoración integral ni el diagnóstico clínico. Su aplicación e interpretación deben realizarlas siempre profesionales sanitarios cualificados, y una puntuación alta es una señal de alerta que requiere acompañamiento y, si procede, derivación.





