La Escala Visual Analógica del Dolor (EVA, en ingle&scute;s Visual Analogue Scale / VAS) es uno de los instrumentos más utilizados y difundidos para medir la intensidad del dolor de forma rápida, sencilla y subjetiva. Consiste en una línea horizontal de 10 centímetros, en cuyos extremos se encuentran las expresiones extremas del síntoma: en el izquierdo el 0 «sin dolor» y en el derecho el 10 (o 100) «máximo dolor imaginable». El paciente marca un punto en la línea que refleja la intensidad de su dolor y el profesional lo mide con una regla milimetrada. Su aplicación en la valoración del dolor fue descrita por Hutchison y Wewers (1981) para el campo de la enfermería y se consolidó rápidamente como referencia en clínica y en investigación.
Sirve para evaluar la intensidad del dolor en adultos mayores, tanto en dolor agudo como crónico, y para objetivar cómo evoluciona tras un tratamiento analgésico o una intervención. El dolor es una experiencia subjetiva que se mide mejor con escalas unidimensionales como esta: es rápida de aplicar (1-2 minutos), no requiere material especial (solo la línea de 10 cm y una regla) y otorga una medida cuantitativa (0 a 10) que permite comparar resultados entre valoraciones. Su resultado no es un diagnóstico sino una ayuda para decidir pautas y seguimiento, y siempre debe interpretarlo un profesional de la salud dentro de una valoración clínica y geriátrica integral.
Cómo se aplica
La EVA se administra normalmente por el propio paciente (autoadministrada, heteroadministrada si hay deterioro cognitivo o visión limitada). Se le muestra la línea horizontal de 10 cm y se le explica que el extremo izquierdo (0) significa nada de dolor y el derecho (10) el peor dolor imaginable, solicitándole que marque con una cruz o un trazo el punto que refleje su dolor actual. A continuación el evaluador mide en milímetros la distancia desde el extremo izquierdo hasta la marca para obtener la puntuación. Es fundamental que el paciente entienda la tarea y esté en condicón de colaborar; antes de aplicarla conviene asegurarse de que comprende el significado de los dos extremos y de la línea.
- Explicar la tarea: «Esta línea representa la intensidad de su dolor. El lado izquierdo (0) es sin dolor y el lado derecho (10) es el máximo dolor imaginable. Marque el punto que mejor refleje cómo se siente ahora».
- Marcar sin pistas: el paciente marca el punto sin ayuda ni corrección del evaluador para no sesgar la respuesta.
- Medir con regla: medir con regla milimetrada la distancia (0-10 cm) desde el extremo izquierdo a la marca; eso da la puntuación.
- Registrar y repetir: registrar la puntuación y repetir la medición ante los mismos estímulos para valorar la evolución del dolor.
Adaptaciones para personas mayores: en ancianos con déficit visual, artrosis de manos o dificultad motora/atencional se recomienda la EVA vertical (línea orientada de abajo hacia arriba, 0 en el extremo inferior y 10 en el superior), que reduce el sesgo por comprensión espacial y es mejor tolerada. Cuando el déficit cognitivo impide manejar la línea, se sustituye por la Escala Numérica (0-10) o la Escala Categórica (nada, poco, bastante, mucho), mucho más sencillas en esta población.
Cómo se califica
La EVA se califica midiendo con una regla milimetrada el trazo desde el extremo de «sin dolor» hasta la marca del paciente. La línea clásica es de 10 centímetros, de modo que la distancia en centímetros equivale directamente a la puntuación en una escala de 0 a 10 (0 cm = 0 puntos, 10 cm = 10 puntos; se puede expresar también en mm de 0 a 100). El resultado es un número continuo que refleja la intensidad percibida del dolor:
- 0 puntos: sin dolor.
- De 0 a 10 (o 0 a 100): gradiente creciente de intensidad; cada marca más cercana a 10 indica más dolor.
- Puntaje continuo: admite decimales (p. ej. 3,5 cm) y no se redondea a categorías fijas, aunque suelen expresarse cortes ordinales.
Cómo se interpreta
Aunque la EVA ofrece un valor numérico continuo de 0 a 10, en la práctica clínica se agrupa en grados de intensidad del dolor para orientar el tratamiento. La siguiente tabla resume la interpretación habitual y la acción sugerida:
| Puntuación EVA (0-10) | Grado de dolor | Acción sugerida |
|---|---|---|
| 0 | Sin dolor | No hay dolor percibido. Mantener la pauta analgésica según indicación y continuar la vigilancia. |
| 1 – 3 | Dolor leve | Dolor leve que interfiere poco. Analgésicos menores o no opioides según pauta; seguimiento y reevaluación. |
| 4 – 6 | Dolor moderado | Dolor que interfiere con las actividades y el descanso. Analgésicos de potencia media o combinados; control y reevaluación periódica. |
| 7 – 10 | Dolor severo | Dolor intenso, muy limitante. Analgésicos potentes/opioides y valoración clínica prioritaria; derivación a especialista si se requiere. |
Regla práctica: 0 = sin dolor; 1-3 = leve; 4-6 = moderado; y 7-10 = severo. Un cambio ascendente o descendente de la puntuación entre valoraciones guía la eficacia del tratamiento. En personas mayores siempre se interpreta junto con la expresión no verbal del paciente y la valoración funcional, especialmente cuando hay deterioro cognitivo.
Instrumento descargable (PDF)
Descarga la revisión científica de acceso abierto «Valoración del dolor. Revisión comparativa de escalas y cuestionarios» (Vicente Herrero MT y cols., Rev Soc Esp Dolor, 2018), que describe la EVA y su aplicación junto con las demás escalas (numérica, categórica):
Fuente y referencia
Escala original descrita por Hutchison AC y Wewers ME (1981) en el ámbito de la enfermería para la valoración del dolor. PDF de acceso abierto tomado de la revisión: Vicente Herrero MT, Delgado Bueno S, Bandrés Moyá F, Ramírez Iñiguez de la Torre MV y Capdevila García L. Valoración del dolor. Revisión comparativa de escalas y cuestionarios. Rev Soc Esp Dolor. 2018;25(4):228-236. DOI: 10.20986/resed.2018.3632/2017. Artículo de acceso abierto en SciELO España, Instituto de Salud Carlos III: Valoración del dolor. Revisión comparativa de escalas y cuestionarios (SciELO España). Para la aplicación en personas mayores se recomienda consultar igualmente las guías de valoración geriátrica del dolor.
Esta ficha tiene un propósito exclusivamente educativo e informativo para profesionales de la salud y público interesado en la economía plateada y la geriatría (Titi). La Escala Visual Analógica del Dolor (EVA) es una herramienta de medida subjetiva del dolor y no sustituye el juicio clínico ni la valoración geriátrica integral. Su aplicación e interpretación deben realizarlas siempre profesionales sanitarios cualificados, adaptándola (por ejemplo con la versión vertical o con escalas alternativas) a las capacidades visuales, motoras y cognitivas de cada persona mayor.













