La Escala Visual Analógica del Dolor (EVA; en inglés Visual Analogue Scale, VAS) es una de las escalas más utilizadas en el mundo para medir la intensidad del dolor. Consiste en una línea de 10 centímetros con dos extremos: en uno se sitúa el 0, «sin dolor», y en el otro el 10, «el peor dolor imaginable». El paciente marca con una cruz o un trazo el punto de la línea que refleja la intensidad de su dolor, y el evaluador mide con una regla milimetrada la distancia desde el extremo de «sin dolor» hasta la marca. Aunque su uso se remonta a principios del siglo XX, se popularizó en la década de 1970 y desde entonces se ha consolidado como referencia clínica.
Sirve para cuantificar la intensidad del dolor en adultos mayores, tanto en dolor agudo como, sobre todo, en el dolor crónico, y para objetivar cómo evoluciona tras un tratamiento analgésico o una intervención. El dolor es una experiencia subjetiva que se mide bien con escalas unidimensionales como esta: es rápida de aplicar, no requiere material especial (solo la línea de 10 cm y una regla) y ofrece una medida cuantitativa de 0 a 10 (o de 0 a 100 mm) que permite comparar resultados entre valoraciones. Su resultado no es un diagnóstico, sino una ayuda para decidir pautas y seguimiento, y debe interpretarlo siempre un profesional de la salud dentro de la valoración geriátrica integral.
Cómo se aplica
La EVA se administra normalmente de forma autoadministrada por el propio paciente (o heteroadministrada si hay deterioro cognitivo o déficit visual). Se le muestra la línea horizontal de 10 cm y se le explica que el extremo izquierdo (0) significa nada de dolor y el derecho (10) el peor dolor imaginable, pidiéndole que marque con una cruz o un trazo el punto que refleje su dolor actual. Los pasos son:
- Explicar la tarea: «Esta línea representa la intensidad de su dolor. El lado izquierdo (0) es sin dolor y el lado derecho (10) es el máximo dolor imaginable. Marque el punto que mejor refleje cómo se siente ahora».
- Marcar sin ayuda: el paciente marca el punto, sin pistas ni correcciones del evaluador, para no sesgar la respuesta.
- Medir con regla: el evaluador mide con una regla milimetrada la distancia desde el extremo izquierdo (0) hasta la marca; cada centímetro equivale a un punto (0-10) o cada milímetro a 0-100.
- Registrar y repetir: se registra la puntuación y se repite la medición ante los mismos estímulos para valorar la evolución del dolor.
Adaptaciones para personas mayores: cuando hay déficit visual, artrosis de manos o dificultad motora o atencional se recomienda la EVA vertical (línea orientada de abajo hacia arriba, con el 0 en el extremo inferior y el 10 en el superior), que se tolera mejor. Si el deterioro cognitivo impide manejar la línea, puede sustituirse por la Escala Numérica (0-10) o la Escala Categórica (nada, poco, bastante, mucho), más sencillas en esta población.
Cómo se califica
La EVA se califica midiendo con una regla milimetrada el trazo desde el extremo de «sin dolor» hasta la marca del paciente. La línea clásica es de 10 centímetros, de modo que la distancia medida corresponde a la puntuación en una escala de 0 a 10 (0 cm = 0 puntos, 10 cm = 10 puntos), y también puede expresarse en milímetros de 0 a 100 (0 mm = 0, 100 mm = 100). El resultado es un número continuo que refleja la intensidad percibida del dolor:
- 0 puntos: sin dolor.
- De 0 a 10 (o de 0 a 100): gradiente creciente de intensidad; cada marca más cercana al extremo de máximo dolor indica más intensidad.
- Puntaje continuo: admite decimales (p. ej. 3,5 cm) y no se redondea a categorías fijas, aunque en la práctica suelen expresarse cortes ordinales.
Cómo se interpreta
Aunque la EVA ofrece un valor numérico continuo de 0 a 10, en la práctica clínica se agrupa en grados de intensidad del dolor para orientar el tratamiento. La siguiente tabla resume la interpretación habitual y la acción sugerida:
| Puntuación EVA (0-10) | Grado de dolor | Acción sugerida |
|---|---|---|
| 0 | Sin dolor | No hay dolor percibido. Mantener la pauta analgésica según indicación y continuar la vigilancia. |
| 1 – 3 | Dolor leve | Dolor leve que interfiere poco. Analgésicos menores o no opioides según pauta; seguimiento y reevaluación. |
| 4 – 6 | Dolor moderado | Dolor que interfiere con las actividades y el descanso. Analgésicos de potencia media o combinados; control y reevaluación periódica. |
| 7 – 10 | Dolor severo | Dolor intenso y muy limitante. Analgésicos potentes u opioides y valoración clínica prioritaria; derivación a especialista si se requiere. |
Regla práctica: 0 = sin dolor; 1-3 = leve; 4-6 = moderado; y 7-10 = severo. Un cambio ascendente o descendente entre valoraciones sucesivas guía la eficacia del tratamiento. En las personas mayores la EVA siempre se interpreta junto con la expresión no verbal del paciente y la valoración funcional, especialmente cuando hay deterioro cognitivo.
Instrumento descargable (PDF)
Descarga la revisión científica de acceso abierto «Valoración del dolor. Revisión comparativa de escalas y cuestionarios» (Vicente Herrero MT y cols., Rev Soc Esp Dolor, 2018), que describe la EVA y su aplicación junto con las demás escalas para el dolor:
Fuente y referencia
La Escala Visual Analógica del Dolor es una escala unidimensional clásica: aunque su uso se remonta a principios del siglo XX, se popularizó en la década de 1970 y se consolidó como la escala más empleada en la valoración del dolor, en especial del dolor crónico. PDF de acceso abierto tomado de la revisión comparativa: Vicente Herrero MT, Delgado Bueno S, Bandrés Moyá F, Ramírez Iñiguez de la Torre MV y Capdevila García L. Valoración del dolor. Revisión comparativa de escalas y cuestionarios. Rev Soc Esp Dolor. 2018;25(4):228-236. Artículo de acceso abierto en SciELO España (Instituto de Salud Carlos III): Valoración del dolor. Revisión comparativa de escalas y cuestionarios (SciELO España). Para la aplicación en personas mayores se recomienda consultar también las guías de valoración geriátrica del dolor.
Esta ficha tiene un propósito exclusivamente educativo e informativo para profesionales de la salud y público interesado en la economía plateada y la geriatría (Titi). La Escala Visual Analógica del Dolor (EVA) es una herramienta de medida subjetiva del dolor y no sustituye el juicio clínico ni la valoración geriátrica integral. Su aplicación e interpretación deben realizarlas siempre profesionales sanitarios cualificados, adaptándola (por ejemplo con la versión vertical o con escalas alternativas) a las capacidades visuales, motoras y cognitivas de cada persona mayor.













